Pastoral nocturna
Cae la noche:
el día le puso la zancadilla
y rueda tras el cerro.
Las estrellas, soñolientas, parpadean
como si aún no quisieran
abrir del todo los ojos del cielo.
Calla el murmullo del ocaso;
el terruño suspira
y la brisa acaricia
las copas violetas de los árboles.
El búho ensaya su monótono ulular,
antiguo salmo del bosque,
mientras los grillos rasgan el silencio
con su llamada nupcial.
En la lejanía,
el ladrido de un perro protege su territorio.
Yo, respirando la oscuridad,
me sumerjo al fin
en mi anhelada pastoral.