ESTACIONES
Este trabajo fue escrito en octubre del año 2023 por César Williams Flores Ambukka, con el fin de participar en un concurso sobre la mujer y su rol a lo largo del tiempo.
Diseño de portada: César Williams Flores Ambukka.
Ilustraciones: César Williams Flores Ambukka.
Corrección de estilo: César Williams Flores Ambukka.
Obra exclusivamente digital.
Estaciones
Son las estaciones partes de la vida
Si es que no son la vida misma,
Aromas, texturas y sensaciones
Llenan el alma con millones de emociones.
Primavera
Primavera, el nacer de las flores
El renacer de ilusiones y promesas
Que en la victoria nacían, alrededor de
Una niña, todo se torna poesía
Su padre frente a la madera creativa
Fructífera, robándole figuras y talles,
Llenándola de detalles
su madre en la cocina, amalgamando
El amor en su rutina, aderezando,
Mezcla, trasmuta y refina.
Primogénita, su nombre
Maria angélica, seria.
Mudanza al Rímac, hermosa
Niña negra, envuelta en callejón,
la plaza, la bocacalle y el río hablador.
Sus hermanas llegarían, una a una
Elena, Maria, Olga y Elsa,
Y se forma el coro, y nuestra
hermandad se estrecha.
La escuelita, las primeras letras
El aura dorada que envuelve
El tranvilla, las golosinas
El parque de la reserva.
Bajada de reyes el niño Jesús
Y su verbena.
Primavera de la vida siete
Hermanas, cinco nacidas vivas.
Verano
Verano y el calor todo lo abarca
Y la tristeza también se talla en
Madera, con la muerte de nuestro
Padre y patriarca.
La cruel, arremetida de quien profana
La ausencia humana,
Y maldecido sucumbe ante la
Justicia de la divinidad, que nos
Ampara.
Sin tiempo para lágrimas y luto
Aun así, el trabajo da fruto, por lo antes
Estudiado, el arte en las manos,
De cocer, y diseñar, trajes para la ciudad,
En Escala Gigante, la tienda más
Elegante.
Ramilletes de obreras, hermanas
Bajo el régimen de quién sería,
La patrona Regina, quien temor y
Autoridad implacable sobre
Todos ella ejerce y origina.
Y aparece el amor, con uniforme
Te saluda engalana,
Caballero negro, caballo blanco
Guardia de gendarmería,
Quién pensaría y diría que poco
Después mi alma y cuerpo a él
Uniría.
San Lázaro como testigo y testimonio
Que lo que unió Dios y el amor
No lo separe el demonio.
Susana, Edson Williams, César,
Y Alex, serían mi tesoro y la herencia.
Otoño
La guerra llegaría desde una esquina
Imprevista, madre, suegra, cuñadas
Y hermanas, en fratricida enseñanza
Haciendo de lo fino y laborioso una
Infecta labranza.
Y se cuela desconfianza, conflictos,
La carencia, la intolerancia.
Y los socios otra vez al descubrimiento
Flores, Vildoso y Cortez.
Invirtiendo en negocios que nacieron muertos
E infructuosos.
Y la mudanza y la distancia provee un
Respiro.
Nuevas historias, nuevos caminos.
Se deshojan antiguos dolores y mitos
Como hojas del árbol del destino,
Secas y ternas
Hipotecas vencidas, fraudulentas
Truculentos, agiotistas que conspiran
El embargo y el destierro.
Destinados a empezar de nuevo,
Sin casa, desde el inicio en el suelo.
Invierno
Taquicardia, menopausia, artrosis
Reumatoide, calamidades físicas
Que se llevan con paciencia y hidalguía.
Una tenue luz de esperanza alumbra
Tiempos de cambios, en manos de un dictador
Hijo del oriente, cambia el entorno en algo
Diferente.
Y la nación prospera, y el pesimismo ya no
Es lo que se espera, hijos que estudian,
Negocio que florece.
Ser abuela se repite, y los nietos crecen
Como reflejos de los hijos.
Y el horizonte se hace más pequeño,
Y el hombre al cual quería, se baja del
Tranvía de su vida, dejándole incompleta
Y tímida. Pero no sola en él invierno,
que también, es parte de las estaciones de su vida.