En mi camino me encontré
con mendigos,
truhanes
tahúres
rateros
reyes
aristócratas arruinados
y de todos aprendí,
de todos me
llevé buenos recuerdos.
A lo largo de mi travesía,
me enriquecí,
me arruiné
me timaron.
Amé,
me amaron,
odié
me despreciaron,
Fui rehén de las personas
rehén de los ángeles
buscando alas
para escapar.
Aquí ya todo está escrito;
Busqué la literatura por los bares,
me dejaba llevar por el murmullo
de las calles,
por el sonido
de la música,
para huir a través de los acordes,
como si siempre fuera
el último día de mi vida.