Observo.
Podría tener una manta con sus hilos
de durazno y cobre, y cobijar
rastros ingenuos con ella.
Podría beber su sorbete
de granada y desventuras;
infusiones cotidianas
que dan esencia a su vapor.
Capturar sus xantofilas
en pigmento de acuarela;
forzarlo a reiterarse,
magenta y oro, en mi pared.
Estallar, ingrávida, en él;
aerosol de higo y mandarina:
millar de lenticelas,
desesperada lluvia.
No logro nada: observo, me estiro,
lo invito abierta. Él transcurre.
No me teje, no me bebe; guarda
el almíbar, deja su noche.