Jesus Armando Contreras.

Lo que no sabíamos (S1)

Que alce la mano quien no haya sentido
un amor que creyó ser para siempre,
cuando el mundo cabía simplemente
en un nombre en el pecho repetido.

Todo era nuevo, limpio y encendido,
sin cálculo ni miedo que lo enfrente;
el alma se entregaba libremente
sin sospechar el precio del olvido.

Después llegó la edad ya prevenida,
la exacta economía del latido,
la duda al dividir cada herida.

Y al culpar al tiempo por lo vivido,
olvidamos que amar sin más medida,
Es fuego que ardió y fue perdido.

Jesús Armando Contreras.