Nadie es del todo el que parece cuando la puerta se cierra y la luz deja de vigilar las manos.
Somos versiones que se alternan, sombras que aprenden a hablar como cuerpos, según quién esté mirando.
Tal vez la pregunta no sea descubrir al otro, sino atreverse a sostener el espejo cuando nadie más lo sostiene.
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Rafael Blanco López
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