Permítete caer al menos una vez,
deja que la tierra te recuerde quién eres,
porque solo el que ha tocado el suelo con las rodillas
sabe el peso real de ponerse de pie.
No pidas permiso para ser tormenta,
si quieres arder, arde sin disculpa,
arranca lo que te ancla, lo que te miente,
las voces que convirtieron tu nombre en duda.
Fuiste creado para algo sin nombre aún,
para un lugar que el mundo no termina,
no importa lo que digan los que miran,
los que nunca saltaron no entienden la caída.
Noches cálidas, manos abiertas,
amaneceres tranquilos que tanto mereces,
hay un silencio entre los dos que todo lo habla,
y en ese silencio quisiera quedarme esta vez
Solo me gustaría abrazarte sin prisa,
sin razón, sin palabras, sin peso,
en ese instante donde el mundo respira
y deja de exigir lo que nunca prometimos.