Tanuska

Cuencas de rosales

Granos de café se posaron en mis mejillas
Mis ojos se  convirtieron en rosales,
vi a la muerte rogar por su vida
No hubo cuentos,
solo algarabía.
Conozco el matiz de tu mirada,
una lumbrera sin escape.

No soy un florero.
Me quede atrapada, en alguna palabra 
maldita

Ven, repróchame lo que quieras
insúltame lo que te plazca.

Que la inercia no te engañe.
Despójate de tu lamento.
Hoy te quemare los pensamientos con prosa
viva.

No importa si mi rostro lleva grietas,
seguiré siendo la mujer mas bella, mas
rota.