Daniii_Farías

Su forma de ser

 

 

No es su cara lo que ilumina la habitación,

aunque la luz parece obedecerle,

aunque las sombras se hagan más suaves

cuando ella respira cerca.

 

No.

 

Es su manera de existir sin ruido,

de no imponerse y aun así quedarse,

de hablar como si cada palabra

hubiera aprendido primero a escuchar.

 

Su forma de ser no entra:

llega despacio,

como la lluvia fina que no asusta

pero termina empapándolo todo.

 

Tiene la rara costumbre

de mirar a los ojos sin invadir,

de sonreír sin pedir nada a cambio,

de preguntar “¿estás bien?”

como si realmente importara la respuesta.

 

Y lo peor —o lo más hermoso—

es que sí le importa.

 

Le importan los detalles que nadie ve:

el silencio incómodo de alguien que finge estar fuerte,

la risa demasiado alta para tapar la tristeza,

las manos inquietas de quien no sabe dónde poner el miedo.

 

Ella lo nota todo.

Pero no lo señala.

Lo abraza con naturalidad,

como si cuidar fuera tan normal

como respirar.

 

Su bondad no es ingenua,

no es esa dulzura frágil

que se rompe al primer golpe.

Es firme,

callada,

con raíces profundas

que aprendieron a crecer incluso en tierra dura.

 

Ha llorado, claro.

Ha perdido, claro.

Ha tenido días en que el mundo

le pesó como si estuviera hecho de plomo.

 

Pero eligió no volverse fría.

 

Y eso —eso sí que es belleza—

la belleza que no se maquilla,

que no depende de espejos

ni de la aprobación de nadie.

 

Es hermosa porque no necesita demostrarlo.

Porque puede quedarse en silencio

sin sentir que desaparece.

Porque sabe estar sola

sin dejar de ser cálida con los demás.

 

Tiene esa risa que no lastima,

esa ternura que no infantiliza,

esa fuerza que no humilla.

 

Cuando se enoja, no destruye:

pone límites.

Cuando se entristece, no arrastra:

se recoge.

Cuando ama, no encierra:

acompaña.

 

Y amar así

es un arte que casi nadie aprende.

 

No busca ser el centro,

pero el centro la encuentra.

No intenta salvar a todos,

pero muchos se sienten a salvo cerca suyo.

 

Su presencia es como una casa con luz encendida

en medio de la noche:

no obliga a entrar,

pero consuela saber que está ahí.

 

Tiene cicatrices invisibles

que no usa como excusa

ni como medalla.

Simplemente forman parte del mapa

que la trajo hasta aquí.

 

No presume su historia,

pero cada gesto suyo

la cuenta sin palabras.

 

La forma en que no se burla de nadie.

La forma en que agradece lo pequeño.

La forma en que pide perdón sin orgullo

y perdona sin humillar.

 

Es hermosa

porque no necesita aplastar a otros para brillar.

 

Es hermosa

porque su empatía no es discurso,

es reflejo automático del alma.

 

Es hermosa

porque cuando alguien cae,

no pregunta “¿por qué?”,

pregunta “¿cómo te ayudo?”.

 

Y hay algo más…

algo que no se explica fácil.

 

No intenta gustarle a todo el mundo,

pero rara vez hiere a propósito.

No se disfraza para encajar,

pero tampoco desprecia a quien es distinto.

 

Camina con una dignidad tranquila,

como si supiera que su valor

no depende de aplausos ni de miradas.

 

Cuando se va,

no deja vacío:

deja una calma extraña,

una sensación de haber estado

en un lugar más humano.

 

Su belleza no se termina en la piel,

ni empieza en ella.

 

Empieza en la forma en que mira

a quien nadie mira.

En la paciencia que tiene con quien va más lento.

En la ternura que guarda

incluso cuando nadie la está mirando.

 

Porque su bondad no es espectáculo.

Es identidad.

 

Es hermosa

no porque todos la admiren,

sino porque quien la conoce de verdad

termina respetándola profundamente.

 

Y si algún día duda de sí misma,

si alguna vez cree que no es suficiente,

ojalá alguien le diga lo que es evidente:

 

que su forma de ser

es el tipo de belleza

que no envejece,

no se compra,

no se aprende en libros,

y no se olvida jamás.

 

Porque hay rostros bonitos

que el tiempo borra,

pero hay almas así

que el tiempo subraya.

 

Y la suya…

no solo es hermosa.

 

Es de esas que hacen que el mundo,

aunque sea por un instante,

duela un poco menos. 💫

 

2026 Dani. Todos los derechos reservados.

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23/02/2026

 

Dani