MatiasEmmanuel

El Refugio en la Tormenta

Cuando el cielo se vuelve de plomo y ceniza,

y el viento me arrastra a un abismo sin fin,

 cuando el tiempo me roba hasta la sonrisa,

y el mundo se siente un desierto de hollín.

 Alcé mi bandera en la noche más fría,

buscando una estrella que hablara de paz,

 y entre tanta sombra y tanta agonía,

hallé en tu recuerdo mi fuerza vital.

¡Hoy vivo por ti! Por la llama que arde,

 por el sueño que el miedo no pudo quebrar,

que nunca es distancia y nunca es tarde,

 mientras tu aliento me ayude a caminar.

Eres el puente sobre el mar de las dudas,

el grito que rompe el silencio del mal,

las manos que sostienen mis alas desnudas,

en esta batalla que es la vida real.

 No importa el cansancio, ni el golpe, ni el lodo,

ni cuantas derrotas me quieran marcar,

 porque tu esperanza lo compensa todo,

y me enseña que el destino se sale a ganar.

Que suenen los ecos de un metal valiente,

que el pecho se llene de un aire de fe,

que hoy sigo de pie, con la cara de frente,

¡por ti, que me salvas cuando me olvidé!