Me miraste a los ojos y te gustó la admiración que era visible en ellos
Mis miradas porque sabían captar tu grandeza y tus detalles más bellos
Te gustaron mis palabras porque te elogiaban
Y querías besar mis labios porque fuertemente te deseaban
Te alegraron mis risas porque reflejaban tu ingenio
Y mis problemas porque te convertían a ti en el querido remedio
Te gustó mi camino, porque te seguía incluso a tus lugares más imposibles
Y mis sueños porque te hacían sentir imprescindibles
Mi corazón te daba confianza por perdonar cada uno de tus errores cometidos
Y mis latidos lo confirmaron ajustándose al ritmo pegajoso de tus respiros
Amabas a mis rezos porque te honraban como un dios
Y a mis orejas por solo escuchar música cuando sonaba el sonido de tu voz
Pero cuando te di justo lo suficiente, me dejaste caer volando
Y yo me desperté en el fondo, con el cuerpo roto y el corazón sangrando
Y me di cuenta de que me utilizaste hasta el último momento
Solo para volver a amarte a ti mismo a través de mi enamoramiento