Alfredo Daniel Lopez

Medusa

Medusa

 

Su mirada petrifica. 
Sus cabellos son serpientes. 
La maldad a ella personifica... 
Y capturarla es de dementes.

Era una hermosa doncella
según nos narra Ovidio,
una gorgona muy bella;
su hermosura es su presidio.

Es devota de Atenea. 
Su más fiel sacerdotisa. 
No duerme, tiene la apnea
de una devoción sumisa.

Desde tiempos muy remotos
del destino somos presos,
los oráculos son las fotos
de cómo crujen nuestros huesos.
El que quiera oír que oiga.
El que quiera ver que vea.
En nuestros días de fatiga... 
Maestra vida nos zarandea.

Desde tiempos muy remotos
del destino somos presos,
los oráculos son las fotos
de cómo crujen nuestros huesos.
El que quiera oír que oiga.
El que quiera ver que vea.
En nuestros días de fatiga... 
Maestra vida nos zarandea.

Pero ella no vaticinaba
su tan oscuro destino,
nada le justificaba
un futuro tan salino.

Es Poseidón quien la viola,
-Atenea la maldice-
... Vino envuelto en una ola
desde tierras del fenice.

Desde tiempos muy remotos
del destino somos presos,
los oráculos son las fotos
de cómo crujen nuestros huesos.
El que quiera oír que oiga.
El que quiera ver que vea.
En nuestros días de fatiga... 
Mestra vida nos zarandea.

Ella vuelve en piedra a quien la mira,
codiciada será como presa,
y a los héroes ella inspira
ha aventurarse en la empresa.

A ella custodian tres Grayas,
las que comparten un ojo
y un diente ... son sus lacayas... 
... ¡COMO MUJERES UN DESPOJO! 

En tan épica aventura
cien mueren en el intento,
-capturarla es una locura-
y quién muere... MUERE CONTENTO. 

Desde tiempos muy remotos
del destino somos presos,
los oráculos son las fotos
de cómo crujen nuestros huesos.
El que quiera oír que oiga.
El que quiera ver que vea.
En nuestros días de fatiga... 
Maestra vida nos zarandea.

Desde tiempos muy remotos
del destino somos presos,
los oráculos son las fotos
de cómo crujen nuestros huesos.
El que quiera oír que oiga.
El que quiera ver que vea.
En nuestros días de fatiga... 
Maestra vida nos zarandea.

En los tiempos del Olimpo
habitaba un tal Perseo,
hijo de Zeus en un himpo
con Danae... Fue un coqueteo.

Es Perseo el encargado, 
de cortarle la cabeza, 
a Medusa para llevarla
a Polidectes su alteza.

Emprende la tan gran hazaña
y otros dioses le protejen:
Atenea le acompaña,
y las sandalias de Hermes tejen

un claro camino entre tinieblas. 
El casco de Hades oculta
sus huellas entre la niebla... 
¡Y A LA GLORIA LO CATAPULTA!

Desde tiempos muy remotos
del destino somos presos,
los oráculos son las fotos
de cómo crujen nuestros huesos.
El que quiera oír que oiga.
El que quiera ver que vea.
En nuestros días de fatiga... 
Maestra vida nos zarandea.

Desde tiempos muy remotos
del destino somos presos,
los oráculos son las fotos
de cómo crujen nuestros huesos.
El que quiera oír que oiga.
El que quiera ver que vea.
En nuestros días de fatiga... 
Maestra vida nos zarandea.

... se aproxima ya el final
de una mujer destinada, 
a convertir en erial
su belleza desvirgada.

La belleza sin sentido
es difícil de cargar
o tal vez sea un castigo
para quién nunca quiso amar. 

Desde tiempos muy remotos
del destino somos presos,
los oráculos son las fotos
de cómo crujen nuestros huesos.
El que quiera oír que oiga.
El que quiera ver que vea.
En nuestros días de fatiga... 
Maestra vida nos zarandea.

Desde tiempos muy remotos
del destino somos presos,
los oráculos son las fotos
de cómo crujen nuestros huesos.
El que quiera oír que oiga.
El que quiera ver que vea.
En nuestros días de fatiga... 
Maestra vida nos zarandea.