El triunfo celebremos complacidos
Del íntimo placer de la existencia;
La suerte de los días ya vividos
Nos dio más alegría que dolencia
Incluso frente al mar de los olvidos
La tierra que algún día dejaremos
Tendrá de nuestro signo la dulzura;
Y el sorbo de la vida que probemos
Recuérdenos la cosa más segura:
Polvo somos y al polvo volveremos
(Julio Romero, Managua, Nicaragua)