Makoto yuki

Falso dulzor

Otra vez probé el sabor de la victoria,
sabía amarga, como cerrar una relación.
La tomé solo; quería perder la memoria,
pero terminé llorando con más emoción.

Cambié la victoria por una corona,
un sabor más dulce, pero no cambió nada;
mismo recuerdo, mismo gesto, no me perdona,
solo está sentada a mi lado, callada.

Dejé la corona para ser un indio,
quise buscar la respuesta en las estrellas,
pero no se ven dentro de este presidio;
me conformé con alinear las botellas.

Terminé en un rancho escondido,
acostado entre magueyes y remordimientos.
Fui tonto: el alcohol no cura al herido,
solo le hace olvidar momentos.