Atención, desde la columna me corre un estallido. No te acerques, es el choque imposible de las estrellas.
Quien mata con amor, al alma somete por la ventana, mientras se bebe el veneno fugitivo por licor suave.
Ya no quiero la furia del mar ni el altivo abismo, ni mis versos y suspiros; rodéame de ti, de tu calidez y no me dejes ir.
Que sería de mi sin los recuerdos que guardo? De nuestra soledad en la penumbra que va de aquí para allá.
Un día con un libro bajo el brazo encontrarás hermosas historias, hojas secas y vibrantes frecuencias, donde inevitablemente el corazón se me fue. La tinta se acabó.
El llano especro se apoyó sobre mis preguntas y asi sin decir nada mi voz fue un paréntesis de dudas.
Que ingrata la armonía, donde tantas veces tuvimos nuestro placer, y donde otras tantas veces fingimos ser.
En fin, después de tanto error. Tu entre las voces ignoradas y yo entre los escombros del apego, decidimos prematuramente desvelarnos. Aun asi nos amamos en la punta de un puñal, en los trastornos de la bruma del viento.