Claro que estamos enamorados
en estos cielos compartidos
de sufrimientos y penumbras
en escenarios de olvidos.
Almas imaginando libretos
para actores en presente,
laborando, sin agotarse,
entre pañales y muerte.
Claro que nos Amamos
y nos buscamos con afán
en los cuerpos de otras almas
que también buscando están.
Nos sentimos atraídos
por risas, susurros y gemidos,
que hacen cosquilla a la oscuridad…
Egos caníbales… corazones dormidos.
Claro que nos Amamos,
ese es nuestro el destino,
de dioses peregrinos
en estos laberintos divinos.
En esta densa materia,
rastreando aromas de soles,
con narices enamoradas
de nuestros corazones.
Angel Miguel