Calla el dolor, se duerme en la ribera
dónde el murmullo limpia la memoria,
el agua, madre sabía y sanadora
devuelve luz al alma que espera.
Bajo el frescor del monte, primavera
teje raíces, cura cada historia.
y en cada hoja vibra la victoria
de quién renace pura y verdadera.
Ya no hay herida que no tenga canto
ni llanto que no brote en flor temprana,
pues todo el dolor se aquieta en su quebranto.
Soy rio que perdona y se desgrana,
agua en calma que aprendió del llanto,
la paz volvió...sencilla y soberana.