Dedicado al amigo Mauro ( cigarrito)
A usted,
que llegó con respuestas
cuando yo aún hacía preguntas,
y se fue con tanta prisa
que ni el eco quiso seguirla.
A usted,
experta en medias verdades,
portadora de promesas condicionales,
que hablaba de nosotros
como quien habla del clima.
No diré que fue un error
los errores enseñan
pero tampoco una hazaña:
digamos que fue
un ensayo general sin estreno.
Yo aprendí a leer los gestos,
usted a cambiar de tema;
hicimos buen equipo
para no llegar muy lejos.
Recuerdo su manera
de llamar madurez
a no comprometerse,
y libertad
a irse siempre a tiempo.
No me debe nada,
yo tampoco:
las cuentas quedaron claras
el día que entendí
que no iba a entenderle.
A usted,
le deseo lo justo:
que no le falte compañía
cuando decida quedarse,
ni excusas cuando ya no sirvan.