Extraño el olor a tierra mojada,
al viento tímido que bien refresca;
al beso robado que me apetezca
bajo una lluvia fina y dorada.
Añoro el café bajo la ramada
que calentaba el frío ambiente;
la calidez de la persona presente
y el encanto de su voz apagada.
Extraño la plática que no pudo ser,
el abrazo que la mente retuvo
el \"NO\" que siempre quise entender.
Añoro el disfrutar en solitario
evitar el caos sórdido de la gente;
ser como aquel lobo estepario.