Hoy es 22,
sería un día muy bonito,
un mes más bordado en el calendario
como quien suma latidos a una promesa.
Sería un día de abrazos contados en silencio,
de “feliz día, amor” susurrado al oído,
de manos que celebran el tiempo
como si el tiempo estuviera de nuestro lado.
Pero hoy es 22
y solo es un día del recuerdo.
No te tengo,
no puedo nombrarte mía
ni vestir la fecha con tu sonrisa.
Mi boca guarda el saludo
que ya no tiene destino,
y el reloj avanza indiferente
sin saber que hoy no es cualquier día.
En mi corazón y en mi cabeza
imagino que sigue siendo especial,
que cumplimos un mes más
en un universo donde aún me eliges.
Solo yo puedo entender esta fecha,
solo yo puedo tenderle sentido
a este número que para el mundo es común
y para mí era cimiento.
Pensé construir la relación sobre estos veintidós,
levantar paredes de confianza,
techos de paciencia,
ventanas abiertas al futuro.
Pero hoy es 22
y ya no construye nada.
Es una casa imaginaria
que se derrumba en mi memoria.
Sería un día muy bonito…
y sin embargo,
es apenas la sombra
de lo que soñé que sería.