OSADÍAS INFANTILES
Monólogo con mi veloz infancia donde las diabluras era el dogma, ni las regañinas ni castigos diarios de mi madre, paraba mis osadías.
Ataviada con mis menudos años, Los, zapatos con las risas volaba, por la carretera las manos llenas de piedras al otro lado cruzaba.
_ Un Chirriar de frenos y silencio_ Niños mirando al coche paralizado menos la más pequeña, perdida en el audaz reto de la llegada.
Las carreteras en aquel año un oasis era para sus jolgorios el síncope de mi madre que grito ¡Mi hija! Asustado al vecindario.
¡Milagro! Salí de bajo del coche Vivita, sin señales de como explicarlo.Los astros con sus rayos dorados cobijaron mis seis años, y poder ahora contarlo.
El pueblo peregrinó y festejó con rezos y canticos, caminaron a una ermita en la vertiente de un monte. Dentro sonriente, la virgen con su niño en brazos.
Carmen Arjona Berral