Si por justo en lo que digo
ni miento, ni quiero falsas
no harán daño mis palabras
a quien sordos, son de oído.
Si por ser como soy, hago poesía
y tantos niegan que lo sea
no harán daño mis poemas,
a quien ciegos son de vista.
Y reniego con mis letras
a la fama que otros buscan
encontrar, a cualquier precio.
Porque no nací poeta
y tampoco tengo dudas
de escribir, eso que quiero.
No me mueve el sol ni el cielo
ni lo hace el duro frío
ni he de sentir mis latidos
si escribir, es lo que anhelo.
Y serán letras prohibidas
las causantes de mi angustia
y la tinta, medicina será justa
porque nazca otra poesía.
No me mueven las miradas
o las críticas que llegan
por conseguir lo que quiero.
No me mueven las palabras
comentarios de poetas
ni si quiera, el evangelio.
Se destronan sabios reyes
con coronas de papel
con cada verso, se ven
que sucumben tales leyes.
No me mueven comentarios
ni estrellas falsas del cielo,
pues de estrellas soy lucero
de poetas, el pecado.
Soy la estirpe y el veneno
de quien quiere destacar
o se infla con su dedo.
No me mueve la maldad
pues soy yo, con estos versos
el que viene a ajusticiar.
Si soy la piedra del templo
la vieja cuerda del arpa
la noche negra callada
el hedor, entre los muertos.
No me muevan entre cientos
ni derechos doy a magia
si con trucos, alimento
la belleza que en palabras
otros tantos van a hacerlo,
no me mueve de esta vida
la poesía, porque siento
que la vida ya es poesía
y si no la tengo, muero.
NO ME MUEVEN DE MI SILLA
POR SER, UNO MAS DE ELLOS¡