Estaba el alma niña,
contenta de tantos sueños y de tanta lectura,
con alas de color de luna...
De mirada limpia,
lucía de crepúsculos de seda y pedrería,
de frente a la iglesia...
Qué alegre mañanita,
donde tu belleza al cielo azulado extasiaba,
eterna alba de mi vida...
¡Enhorabuena!
porque hoy eres Garazi de Dios una estrella,
en tu comunión primera...