Tal vez la vida no pide lógica,
solo corazones que laten sin medida,
miradas que se reconocen
como si el destino las hubiera escrito,
y manos que, aún temblando,
se eligen con ternura,
como quien encuentra su hogar
en la piel de otro ser.
Porque el amor no siempre se explica,
a veces solo se siente,
en el silencio que abraza,
en la calma de una risa compartida,
en la certeza de saber
que en esos ojos…
todo está bien.