A prisa acontece la existencia,
transcurre la vida entre sobresaltos,
apurado se va consumiendo el tiempo,
veo con ansias… como se agotan los momentos,
naufragan en un océano de lamentos…
que al final me someten a lo mediático…con insuficiente argumento.
Nunca fui consciente de mi presente,
mi historia estuvo marcada de dilemas…
que no lograron despejar la duda de lo cotidiano,
y fui condenado a bregar con la realidad de esta incertidumbre.
Mis miedos por instinto…
proyectaron una fortaleza impenetrable,
un refugio invulnerable…
que procuraba protegerme del sufrimiento,
pero el ruido de tanto acoso…
termino quebrantando mi espíritu indomable…
hasta someterlo a una decepción ineludible…
que determinó mi desgobierno.
Me aparecieron fisuras en el alma…
y brotó de mis ojos un torrente de ansiedades,
arrastrándome al límite del desaliento,
y ahí mismo…quise acabar con tanto drama,
pero nadie tiene el valor...
como para terminar con ese caos,
y nos vemos obligados a resignarnos…
y a asimilar lo dispuesto por el destino.
Cada quien vive un calvario diferente,
todos cruzan el umbral de la intolerancia …
erradamente con arrogancia,
y terminan equivocando su estrategia…
dejándose convencer por la indiferencia…
y desistiendo en dar batalla a la desvergüenza.
Entonces…nos vemos sitiados por el silencio,
un silencio que envuelve…
en una soledad que ya se me hizo costumbre…
mientras espero el desenlace.