Canta, oh muerte, en tu secreta vida.
RC
He visto la paloma atravesar el azul.
Encorvarse los árboles del patio
ante el furor del viento.
El fruto de una semilla arrojada al azar.
El miedo y la ternura fundidos
en los ojos casi ciegos de un viajero.
He visto al hombre levantarse de la muerte para vivir.
La negación y la afirmación
conciliadas en una sola lengua.
Las huellas borradas
para que broten los caminos.
La búsqueda
(siempre infructuosa)
en las ciudades lejanas
acabando en el espejo.
Todo lo vivo muere,
y todo lo muerto vive.
Solo los ojos puestos en lo invisible permanecen.
Llevo en mí
la fragancia de la muerte y de la vida,
que yergue el árbol vencido por el sur
bajo el embate del norte.
He sentido ese soplo
arrancarme las raíces
esta misma tarde,
que me arrastra de un lugar a otro
en el vuelo circular
de una paloma cautiva en mis pupilas.
Ricardo Castillo
De: La hora crepuscular (2026)