En otra vida, nos pudimos perder en la mirada del otro sin temor.
En otra vida, esos “te amo” fueron lo suficientemente fuertes como para dejarnos estar juntos.
En otra vida, fuimos solo nosotros dos amándonos, sin que nadie nos dijera que estaba mal.
En otra vida, el amor nos bastó.
En otra vida, la espera no fue una condena.
En otra vida, espero volver a verte, porque tal vez nos equivocamos de vida… pero yo no me equivoqué de amor.