Umbral de lo eterno
Cuando la muerte se murió, el miedo perdió su trono y el silencio dejó de ser abismo.
No fue el fin, sino la revelación: lo eterno habitaba en lo frágil.
La tumba se volvió semilla y el dolor, umbral luminoso.
Entonces comprendimos que morir era apenas una puerta, y vivir, un aprendizaje sagrado.