Jaime Alberto Garzón

Todavía

Hay días
en que el alma pesa más que el cuerpo.
Días en que levantarse
ya es una victoria secreta
que nadie ve.

Hay oraciones
que no suenan a frases correctas,
sino a palabras entrecortadas,
a silencios largos
mirando el techo.

Y, aun así,
Dios no se va.

No se impone.
Permanece.

Espera en el borde de tu decisión pequeña,
en ese gesto casi invisible
de querer seguir,
aunque no entiendas cómo.

No todo está resuelto.
No todo tiene explicación.
Pero tu historia
no terminó aquí.

Hay una gracia
que te busca sin forzarte,
que te llama sin empujarte,
que sostiene
cuando tú decides confiar.

Tal vez hoy no veas la salida.
Tal vez solo tengas fe
del tamaño de un latido.

Entrégala.
Eso basta.

Porque no estás vencido.
Estás siendo acompañado.

Y mientras eliges levantarte
una vez más
Dios sigue obrando contigo.

Todavía.