Rosario_Bersabe

María

A mi hermana María

 

Hay un sollozo que no termina de nacer

y vive agazapado en mi pecho,

como un animal que teme la luz

y aun así la busca.

 

A veces creo que si llorara todo

me quedaría en silencio, vacía,

y el mundo sería apenas un rumor lejano,

un tren que pasa sin detenerse.

 

Desde que te fuiste,

mis manos no saben bien qué hacer:

te buscan en las costuras del día,

en la taza tibia de la mañana,

en la risa que llega tarde

y ya no encuentra respuesta.

 

Ahora sin ti, camino a tientas,

con tu nombre como lámpara.

Y sin embargo sé

que volveremos a encontrarnos

en algún campo imposible,

donde el trigo susurra y el aire huele a flor recién nacida.

 

Allí ya no habrá duelo,

solo dos niñas corriendo descalzas.