Cada vez que tú me miras,
otra vez a mí me hieres,
mas por mi corazón herido,
adivino que me quieres.
Mi corazón llevo herido,
secuencia de tus ojazos
enlutados como mirlos
atrevidos otros ratos.
Si me hieres no me juegues
evitame tentaciones
ni hagas mayor la herida
ni aguanto tantas tensiones.
Las caricias y los besos
cómplices en las paradas
eran fuego de armonía
la mecha en nuestras miradas.
Si me quieres y te quiero
deberías ser para mí
tan prodigiosa y mimosa
como las lluvias de abril.
Tus ojazos compañera
si me volviesen a herir
para mí serán primavera
y templaza en mi vivir.
A balada canta el río
en silencio duerme el monte
mi corazón convalece
y conforme se adormece.