Una casa de buena piedra,
y una rama oscura y húmeda junto a la ventana...
Está lloviendo agua fría...
La tierra empapada,
por el lloro de la lluvia que a mi no me toca,
en cambio, mi vida se quema...
Veo un gorrión que tiembla,
ahí fuera hay una esperanza muerta, y cuánta pena...
El día ya golpea mi ventana...
Aun con el poema sin forma,
a cada verso le transfiero mi visión desordenada...
¡Cuánta tristeza que no es mía!