esequiel Enrique Velásquez Salcedo

El sol y la luna

 

Soy el sol,

condenado a brillar sin verte,

girando eternamente en un cielo

donde tu ausencia pesa más que mi fuego.

 

Soy el sol que ilumina al mundo,

pero vive en oscuridad por dentro,

porque ni toda mi luz alcanza

para tocar la suavidad de tu reflejo.

 

Soy la luna,

eterna viajera de la noche,

mirándote desde lejos

mientras el universo nos prohíbe coincidir.

 

Soy la luna que vive de tu luz,

pero no puede abrazarte,

porque si me acerco demasiado

tu amor me consumiría en llamas.

 

Somos el sol y la luna,

destinados a amarnos en silencio,

a cruzarnos solo en instantes fugaces

que el mundo llama eclipses.

 

Somos la historia que el cielo repite,

el amor que todos ven

pero que nadie comprende.

 

Quisiera tocar tu fuego sin arder,

quisiera que el tiempo se detuviera

en el segundo exacto

donde nuestras sombras se rozan.

 

Quisiera que el universo olvidara sus leyes,

que la distancia dejara de existir,

y que por una vez

el cielo nos permitiera ser uno.

 

Pero seguimos girando,

amándonos desde lejos,

siendo luz el uno del otro

sin jamás poder abrazarnos.

 

Poeta: Esequiel