Poeta vivente

Gracias por hacerme entender

Y entendí que no estaba en tu corazón,

y que, por más que tú sí estabas en el mío,
nada iba a cambiar.

Porque, por más que ruegue,
por más que llore,
suplicque,
me arrastre
o implore,

nunca, pero nunca, conseguiré que me mires con esos ojos.

Porque desde el comienzo
esos ojos nunca fueron para mí.

Porque puede que tu boca dijera que sí me querías,
pero tu corazón siempre fue más que claro al mostrarme tus acciones