Caracol pequeño y lento
miró al ave en el cielo:
Yo también quiero volar,
subir alto en pleno vuelo.
Se trepó sobre una hoja
esperando despegar;
vino el viento juguetón
y lo hizo rodar.
Tristecito suspiró
bajo sombra del nogal,
cuando habló vieja tortuga
con consejo maternal:
Cada cual tiene un regalo,
no lo quieras cambiar;
tu paciencia es tu tesoro,
déjala brillar.
El caracol entendió
con sonrisa verdadera:
ser constante paso a paso
es su forma más sincera.