¿A quién le pertenezco
cuando la noche calla
y el silencio me pregunta
quién soy sin las miradas?
¿Le pertenezco al viento
que acaricia mi rostro
y se lleva mis dudas
como hojas en otoño?
¿Le pertenezco al tiempo
que me arrastra sin pausa,
que escribe cicatrices
sobre mi espalda cansada?
Quizás le pertenezco al sueño
que aún no he conquistado,
a la versión de mí
que lucha en lo callado.
No soy del oro ni del miedo,
ni del aplauso pasajero;
no soy del juicio ajeno
ni del eco traicionero.
Si a alguien pertenezco,
es al fuego que me habita,
a la voz que no se vende
y a la esperanza infinita.
Me pertenezco al latido
que insiste aunque haya guerra,
al hombre que cae y se levanta
para cambiar su tierra.
Y si el mundo pregunta
con cadenas disfrazadas,
responderé sin temblar:
No pertenezco a nadie.
Me pertenezco al alma. 🔥