No puedo olvidar esa noche
Se nos mandó a atrapar al nazareno
No lo encontraríamos al menos
Que se entregara si ningún reproche
Amigo mío yo lo ví
Al hombre que la oreja te cortó
Pero ese tal Jesús te sanó
Lo hizo delante de mí
A su vida dictaron sentencia
Y mientras más lo culpaban
Más aún yo meditaba
En sus ojos de inocencia
Este hombre no es normal
Fueron 39 latigazos
Y aún así, hecho pedazos
Cargó esa cruz hasta el final
Colgaron a su lado dos varones
Uno de ellos sonrió
En ese momento se marcó
La diferencia entre los ladrones
Luego, este soldado se enteró
Cuando sacó la lanza de su costado
Que habíamos crucificado
Al santo hijo de Dios
Muchas personas lloraron sin calma
Este hombre no era cualquiera
Era necesario que muriera
Para salvación de mi alma