Mª Pilar Luna Calvo

LA CIUDAD DEL ESTILO

En la vida ajena

a lo lejos se escuchan

las algaradas,

sucios estafadores,

es la hora de repartir el botín

de un mundo en llamas

robado a los indigentes.

Consagrado e íntegro,

atento a las profecías y los ritos

en el santuario,

un poeta enigmático,

con un diálogo íntegro,

sin desdeñar los hechos

de los sueños fatigados,

pasea junto a los caballeros

con trajes de pasarela

y damas de tacones altos

que cincelan la hermosura

de la aristocrática burguesía.