Hay algo aquí.
Se parece al amor.
No sé si es esta forma
de llamarte sin letras,
o esta manera de esperarte,
de ponerle nombre a ese lugar
donde, sin miedo a equivocarme,
sabrías encontrarme.
Hay algo.
Algo que se eleva
como una plegaria sin cuerpo,
como una nube que se aleja
y no sabe uno
donde carajos irá a caer la lluvia.
Hay algo que toca la puerta
y huye,
como esos niños que corren
sin saber qué buscan,
pero uno nunca encuentra.
Hay algo,
una forma casi invisible
que nos asusta
porque se parece
y habla
como la verdad.
Hay algo.
Algo que creo.
Mejor dicho:
me obligo a creer.