Lo mismo que llegamos nos iremos.
Si no morimos jóvenes,
la vida nos expulsa ya de viejos;
y, así, decrépitos, sin fuerzas,
enfermos y longevos,
del mundo cruel quedamos fuera,
sin entender por qué vinimos
ni comprender por qué nos vamos.
lunes, 18 de noviembre de 2013