La noche me contempla y me desconoce
y camino por las calles arrastrando
la soledad, torpemente mi voz
se escapa y va en busca de unos labios
a través del viento.
El reloj marca las 10:00 pm
es cuando las tinieblas empiezan a procrear
cantos lunático ocultos entre
los sollozos de las luciérnagas.
Quizás mi pluma vaga fríamente por el olvido
o el olvido vigila celos podridos
sin descartar la muerte; el silencio
se vuelve ensordecedor y el ocio pecado.
Tal vez mirando mi reflejo
en el cristal de aquella ventana,
la melancolía tenga agallas
de arrojar mis versos a una fosa.
Y aunque el dormir no esté en mis planes
por la burla de mis fantasmas;
tendré en cuenta que la noche
aunque me desconozca seguirá siendo
de mi piel solo un par de lunares.