Se adormecen mis vivencias
y se nublan mis recuerdos;
despiertan mis dolencias,
que me caen como torpedos.
El último tramo del camino
voy transitándolo casi ciego;
procuro llegar a mi destino,
sin prisa y sin gran trasiego.
Casi he olvidado mis penas;
poco reconozco ya mi reflejo;
empiezo a soltar mis caderas
cuando me miro en el espejo.
Al despertar en mi memoria,
algún recuerdo casi olvidado,
pienso que es una historia
que, sin saber, se ha quedado.
Si descubro notas perdidas,
entrelazadas en los silencios;
percibirlas claras y definidas,
¡son mis grandes privilegios!
Elise Beher©®
02/19/2026