Silenciosa y anónima
emerge con calma
su deslumbrante belleza.
Reduce el tiempo
y hace todo un instante.
Serena y expectante,
alberga la historia.
Va y viene, infinito el gigante,
esculpe el tiempo.
Incansable, sin destino.
Y así, con el rumor del granito,
se eleva la melodía,
como las mínimas gotas de la niebla,
irrepetible.
Y cuando me despierto
se escabulle y se aleja,
como la imagen más borrosa de mi memoria.