Mario Palazzolo

Campo felicce di Roccelo

Silenciosa y anónima

emerge con calma

su deslumbrante belleza.

Reduce el tiempo 

y hace todo un instante.

Serena y expectante, 

alberga la historia.

Va y viene, infinito el gigante,

esculpe el tiempo.

Incansable, sin destino.

Y así, con el rumor del granito,

se eleva la melodía, 

como las mínimas gotas de la niebla,

irrepetible.

Y cuando me despierto

se escabulle y se aleja,

como la imagen más borrosa de mi memoria.