Para quienes han sentido, al encontrar a alguien, que no era la primera vez; para quienes miran unos ojos y ven en ellos un futuro que siempre estuvo dibujado en el alma. Porque el amor verdadero a veces no se descubre: se recuerda. Se recuerda como si ya hubiera vivido en sueños, como si hubiéramos inventado al otro mucho antes de que existiera,
llenando con su sombra anticipada los lugares vacíos que siempre nos acompañaron. Que estos versos sean el espejo donde lo soñado y lo real se funden, y donde la mirada del amado nos devuelve, por fin, la imagen más hermosa de nosotros mismos.
Para ti, mi Pantera Negra.