Porque eres un silencio que no calla;
un eco, que de pronto está dormido,
la brisa que perenne me acompaña
y calma, cada vez estos vacíos.
No quemas, pero tú eres esa llama,
que enciende si mi cuerpo está contigo
y siento ese fulgor en tu mirada
igual, que dos luceros con sus brillos.
Porque eres mi poema a medianoche
y el libro donde escribo con mi pluma
te vivo, como el brillo de la luna,
que arropa con sus rayos siempre nobles
la inmensa soledad con mis penumbras
y bebo, de tu luz y tus pasiones.
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Porque eres el remanso cada día,
la paz inamovible de mis noches,
el astro enamorado que me invita
y puebla más allá de mis rincones.
Estío de mis ansias sin medida,
el numen que me enerva con sus goces,
la nube de pasión entre la dicha
que ciñe mi esperanza con tu nombre.
El \"siempre\" que persiste entre mis letras,
victoria de mis guerras más oscuras;
amor que, con mi amor, me brinda calma.
El \"nunca me abandones\" que las yemas
escriben en tu pecho. La columna
robusta que sostiene mis mañanas.
(Crystal)