Los Rojos a la Ciudad cobarde lloriquea
aunque eso hoy; antaño sólo es víctima
popular, que antes bien al católico pasea
luego haciéndose el perjudicado más metafísica.
Popular olímpico lagrimear más cobarde
cuando en esa guerra poco se hace suya crítica
ni perdón en su boca a la Iglesia más arde
después no se acuerda pero lo hace legítima.
Rojo popular asesino sin piedad e ignorancia
espero perdón Rojo que no llega por la mínima
ni llegará ni siquiera mediante la discrepancia:
¡qué esperar pues, del socialismo su política!.
Enero 2.026 NACHO REY