Jesús Ángel.

El flujo.

 

Las palabras que fluyen del alma,
bañadas por la experiencia de una vida tallada,

son como el agua que mana de la montaña:

llega pura, lista para ser bebida,

y si despiertan en otros corazones su latido y alma, de sus propias vidas talladas,

se conectan a través del mismo
flujo y agua
que mana, tal y como es, transparente y natural...

 susurrando eternidad, desde lo alto de la montaña.