De frente al calendario,
entre las páginas que me van dorando cada sueño,
me voy dejando un suspiro...
A tope, sin descanso,
voy emitiendo una señal diciéndome que existo,
en cada hoja que escribo...
Con rumbo incierto,
sin saber hacia dónde, sin pensar hasta cuándo,
sin ahorrar para luego...
En cada papel en blanco,
sé que Dios está siempre conmigo y avanzo,
y empiezo otro verso...