Marie Paule

El vencedor

El vencedor 

 

¿De verdad encarnamos la pura transparencia 

Que permite al músculo desnudar su presencia ?

La inquietud nos acecha, de sus hierros nos nombra

Y muerde la esperanza, del ave el vuelo es sombra.

 

Pero pronto ese impulso que la sangre sublima

— en el pecho el vértigo de un cielo vuelto rima —

Nos lleva aún más lejos, y el sumo vencedor

De las tinieblas yertas siempre es el latidor*.