Mil vaggio

Aljibe.

Vine al aljibe por Borges; antes de Borges, esa palabra no significaba nada en mi vida. Cuando aparece Borges con su poesía, con ese lenguaje aterciopelado, como un rayo de luna iluminando tierno el llano, ahí aparece, se abre el aljibe sin fondo. Lo miro infinito, como si se pudiera cruzar a otros mundos. Supongo que Borges miró la galaxia en sus aguas. Aljibe, espejo mágico, que llevaste a Borges hipnotizado por tus grillos y tus ranas. Aljibe, hondo misterio de aguas claras, aun en la construcción de tus formas guardas la imagen del arquitecto de las letras hispanas.